La protección de datos y el derecho a la intimidad

La secretaria de acción sindical de CCOO, Mari Cruz Vicente, explica que en estas primeras horas de aplicación de la nueva medida «los problemas se están dando, sobre todo, en sectores como la hostelería y el comercio», pues son los que presentan «más dificultades» a la hora de registrar las jornadas de sus trabajadores. «El sector industrial está más acostumbrado al control horario, pues ya disponen de sistemas de registro de entrada y salida de sus trabajadores, si bien ahora las empresas industriales deberán adaptarse a la nueva normativa y garantizar el almacenamiento del registro durante cuatro años», explica Vicente. A su juicio, «es el sector servicios el que se enfrenta a más problemas, al tener que activar un mecanismo de control que hasta ahora ni si quiera existía en muchas pequeñas empresas».

Desde CCOO recuerdan, no obstante, que el Ministerio de Trabajo ha dado más margen a las empresas para negociar con sus trabajadores los términos en los que aplicar el nuevo registro horario obligatorio. «Sistemas como el registro mediante huella dactilar o la geolocalización plantean ciertas dudas y chocan en ocasiones con la protección de datos personales y el derecho a la intimidad del trabajador, por lo que se debe garantizar que únicamente se destinarán al registro de la jornada», advierte Vicente.

De cualquier manera, la Inspección no tiene previsto perseguir a las empresas en estos primeros meses de vigencia del registro horario obligatorio. La normativa contempla multas para las compañías incumplidoras de hasta 6.250 euros, pero se entiende que, ante la envergadura de la medida, las empresas necesitan más tiempo de adaptación. Hoy mismo, el departamento que dirige Magdalena Valerio tiene previsto difundir una «guía práctica» para las empresas «con el fin de establecer unos criterios que sirvan de orientación a empresas y trabajadores», pero no está previsto expresamente en la norma el desarrollo reglamentario.